No doy mi brazo a
torcer, en este caso mi mente; mi amor es insaciable y el recuerdo lo más
vulnerable, necesito de tu piel y no tengo más que tu querer. Desde la lejanía del
mismo país, pero con la esperanza de cruzarnos algún día.
Algún día cercano o
lejano veo nuestro futuro resurgir.
No tengo contigo ni
pacto ni credo, solo nuestra mirada y una promesa hablada, tanto en tanto
aceptada y otro tanto rechazada. Pues los celos y el corazón presagian
dudas y desacuerdos, que las sorpresas y
la felicidad ocultan por completo.
Realmente es cierto,
y tu nombre grabado en mi mente está, pero tanta distancia nos separa que mi
locura mantendrá.
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