Miradas desde la ventana
Una magia desenfrenada
Un corazón en cura
Y una caricia que aún dura.
No temo al mundo real
Que tiene momentos yertos
Y avanza sin ningún ideal,
Apartando la oportunidad
De dejarme sin aliento,
Pues con el amor como libertad
Rijo mis mandamientos,
Y solo espero guardar
Los valores de amistad
Y embrujarme de aquella mirada,
Sentir ese destello
De tanta electricidad
Y acostarme cada noche
Con nuestra propia realidad.
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